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La ética y la injusticia

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Esta mañana he ido a ver la película argentina “Cuestión de principios”, dirigida por Rodrigo Grande y protagonizada por Federico Luppi, Norma Aleandro y Pablo Echarri. Es la historia del Sr. Castilla, un empleado senior del Puerto Rosario, a quien su nuevo jefe (el joven Silva) quiere comprarle una edición única de una vieja revista. Pero Castilla no quiere regalar, y aún menos vender, una publicación en la que aparece su padre con el rey Umberto de Saboya. “No todo tiene un precio; no tiene está a la venta”. ¿Es en realidad así? La presión de su esposa, de las necesidades de su hijo, tal vez le hagan pensar de otra manera. La cinta tiene un final doblemente inesperado. El guión de Roberto Fontanarrosa (mito de la cultura argentina). Nadie duda de la importancia de la ética, en principio, pero a la hora de la verdad, ¿qué separa la dignidad humana de la estupidez suicida, la integridad de un Quijote en un mundo amoral de la persistencia cabezota de un anciano? Me ha gustado mucho esta reflexión sobre la ética y sus dilemas. Divertida, emotiva, te deja el buen sabor de boca de “El hijo de la novia”; “Tiempo de valientes” o “El secreto de sus ojos”:

“La ética es el modo más inteligente de vivir”, frase feliz de José Antonio Marina que me encanta repetir una vez tras otra. Ahora bien, la justicia es una “zona errónea”, como nos enseñó Wayne Dyer. John Carlin, en El córner inglés, titula su columna “¡Viva la injusticia!” Se refiere a que “quejarse de la injusticia en el fútbol es como quejarse de la lluvia, de la muerte o del apetito sexual de Silvio Berlusconi. Ahí están. Es lo que hay. El fútbol sin injusticia no sería fútbol: sería un deporte más”. Ejemplos: Mourinho y Wenger (el entrenador del Arsenal), quejándose de una conspiración contra sus equipos. Carlin piensa que todo es una pantalla o pueden terminar como el inspector Clouseau de la Pantera Rosa: “maniatados y en el manicomio”.

De la prensa de hoy destacaría además la entrevista de Rafael Pineda a Gregorio Manzano, entrenador del Sevilla: “Guardiola es puro equilibrio”. “El gran reto de Mourinho es acabar con la hegemonía del Barça en España”. La entrevista de Elena Pita al Premio Cervantes Ana María Matute: “Nunca he sido mala, sino traviesa, combativa, dura. Siempre he tenido un reducto de inocencia” Y el artículo de Lucas Arraut y Eugenia de la Torriente sobre Marta Etura. Esencia de actriz. Su coach, Cristina Rota, dice de ella: “Posee una ética del trabajo y un responsabilidad formidables”.

En el mundo (y en el fútbol) no tiene por qué haber justicia en cada momento. Sin embargo, el éxito no llega por casualidad. La responsabilidad, la ética (incluida la ética del trabajo) es lo que marca la diferencia.

Entonces, ¿qué te parece?